TODO CAMBIA CUANDO BUSCAMOS LA PRESENCIA DE DIOS

 

Lo más hermoso es descubrir que Dios nos ama, que Dios tiene fuertes sentimientos hacia cada uno de nosotros. Tan fuertes son esos sentimientos que no pudo resistir entregar a la muerte a su “unigénito hijo” para rescatarnos a nosotros y tenernos por la eternidad.

Pero resulta triste que frente a esos sentimientos y muestra de amor, nosotros podamos vivir sin experimentar ese afecto, por la sola razón de no buscarle, de caminar de espaldas a Él.

Llenamos nuestro tiempo con temas y actividades que nos alejan de la persona y la

presencia de Cristo. Llenamos nuestro tiempo con actividades y ocupaciones religiosas, pero no con Él. Tenemos que considerar que es lo que nos separa de Él, sabiendo lo que JESÚS nos advirtió: “Sin mí nada podéis hacer”

Roboám. Hijo del Rey David fracasó y la razón fue porque: “No dispuso su corazón en buscar a Dios” En no pocas oportunidades, mientras más exigidos y presionados estamos, en lugar de buscar a Dios, buscamos respuesta y salidas en recursos humanos. Cuando Israel estaba siendo sitiada por los Caldeos, en lugar de volverse a Dios, de buscar su rostro, de esperar de Él la Salvación, buscaron ayuda en Egipto, como aliados que podrían ayudarles. Observemos lo que el Señor dice: Hay de los que van a Egipto a buscar ayuda, de los que confían en caballos, de los que ponen su confianza en los que tienen muchos carros y en su numerosa caballería, y no vuelven la vista a Dios, no buscan al Señor.

La Iglesia de Cristo necesita volver a su fuente, a su origen, Pentecostés. No es solo una fecha, un evento. Es la toma de conciencia de que necesitamos buscar y esperar esa Presencia que cambia las cosas. El mandato de que permanecieran en Jerusalén y no se movieran de allí, era porque para que la Iglesia de Cristo llevara adelante la Obra de Dios necesitaba la Presencia del Espíritu del Señor que es lo que les garantizaba ser “investidos de poder de los alto, para poder llevar a delante la Obra de Dios”

Estos son tiempos donde El Señor vuelve a visitar su Iglesia, vuelve a darnos, impartirnos, mostrarnos algo hermoso. Dios tiene algo muy valioso para darnos, y eso solo se puede recibir en la “Intimidad con Dios”. Por eso es necesario detenernos de nuestras ocupaciones cotidianas y buscarle con todo el corazón. Hay un pasaje que nos trae mucha claridad sobre este aspecto: Moisés tomó una tienda de campaña y la armo a cierta distancia fuera del campamento, y la llamó “Tienda de la Reunión con el Señor”. Cuando alguno quería consultar al Señor, tenía que salir del campamento e ir a esa tienda. Ex. 33:7

Esa “Tienda de Reunión con el Señor” tiene particularidades muy especiales:

  • No era una tienda más, no era como las otras era una tienda construida y dedicada exclusivamente a buscar al Señor.

  • Era una tienda que no estaba en medio de la rutina cotidiana, estaba alejada, para que solo quien estuviera verdadera necesidad de buscar a Dios fuera a reunirse.

  • Las personas tenían que hacer dos cosas: 1) Salir de sus tareas domésticas y familiares. 2) Encaminarse hasta donde podía estar a solas con Dios.

Si vamos a buscar al Señor tenemos que dedicarle un tiempo y un lugar especial, no

contaminado con otros temas, personas, urgencias. Es tiempo de buscar a Dios, es tiempo de buscar más de su presencia, es tiempo de buscar su rostro, solo así nuestra vida, nuestra familia y nuestro ministerio puede ser renovado.

 

 

SI DE MAÑANA BUSCARES A DIOS Y ROGARES AL TODO PODEROSO, SI FUERES LIMPIO Y RECTO, CIERTAMENTE ÉL SE DESPERTARÁ POR TI Y HARÁ PROSPERA TU MORADA Job 8:5-6

 

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